La carne, un factor clave en la caída de alimentos
El informe de CAME destaca que la baja en las ventas de Alimentos y bebidas estuvo directamente asociada a los aumentos de precios en productos frescos y especialmente en la carne vacuna, que impactaron de lleno en los volúmenes de compra por ticket. En marzo, mes del inicio de clases, las operaciones se concentraron en áreas escolares y comercios de proximidad, con prioridad en productos básicos y de primera necesidad.
El público, según detalla el estudio, reforzó las estrategias de racionalización del gasto como consecuencia de la caída del salario real. Al mismo tiempo, los comerciantes sufrieron aumentos en sus costos fijos, lo que redujo aún más su rentabilidad.
Malas perspectivas: la mitad de los comerciantes no espera cambios
La encuesta cualitativa que acompaña al informe refleja un panorama desolador:
- 50,8% de los comerciantes consideró que su actividad se mantuvo estable en el último año, aunque esta percepción cayó respecto de febrero.
- 42,2% admitió que su situación empeoró en los últimos doce meses.
- Sólo un 7% reportó una mejora en sus ventas.
En cuanto a las expectativas para los próximos doce meses:
- 48% cree que su situación no cambiará.
- 12,4% se prepara para un empeoramiento de su negocio.
- 39,7% espera una mejora, aunque se trata de un optimismo contenido y minoritario.
Un escenario sin rebote a la vista
Con once meses consecutivos de caída interanual y un primer trimestre en rojo, el consumo minorista argentino no encuentra piso. La combinación de inflación alta, pérdida de poder adquisitivo y aumentos en servicios y combustibles sigue castigando a los sectores más vulnerables y también a la clase media, que ajusta cada vez más sus hábitos de compra. Los datos de CAME confirman que la recuperación económica, al menos en el frente comercial, aún no asoma en el horizonte. Y los propios comerciantes, los que ven la crisis desde el mostrador, no creen que eso vaya a cambiar