El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires intervino en el conflicto laboral que atraviesa Granja Tres Arroyos, una de las avícolas más importantes del país, dictando conciliación obligatoria y ordenando la reincorporación de 50 trabajadores despedidos en su planta de Pilar. La medida, adoptada a pedido del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), busca frenar los despidos masivos que afectaron a la empresa en sus tres plantas del país, donde trabajan aproximadamente 1.200 operarios.
La crisis de Granja Tres Arroyos se agravó en las últimas semanas cuando la empresa pidió el concurso de acreedores debido a una deuda millonaria que compromete su viabilidad financiera. Ante esta situación, la dirección de la avícola propuso a los trabajadores cobrar una porción del salario adeudado en mercadería, específicamente pollos, una oferta que fue rechazada de plano por el sindicato y considerada inaceptable por los empleados.
El Ministerio de Trabajo provincial decidió intervenir para evitar una escalada del conflicto que podría dejar sin trabajo a cientos de familias en la región de Pilar y zonas aledañas. La conciliación obligatoria impone a ambas partes la obligación de negociar bajo supervisión estatal, mientras se mantiene la prohibición de despedir trabajadores hasta que se alcance un acuerdo o venza el plazo establecido.
Hasta la semana siguiente, los 300 trabajadores de la planta de Pilar permanecieron en sus puestos, mientras la Provincia seguía frenando los despidos y la empresa mantenía su pedido de concurso de acreedores. El conflicto puso en evidencia una vez más la vulnerabilidad del sector avícola ante las crisis económicas y la necesidad de políticas públicas que protejan tanto a los trabajadores como a la producción nacional.
