Las entidades financieras buscan aliviar la presión sobre los deudores con planes de pago extensos. La medida apunta a contener la morosidad, que saltó del 3% a más del 12% en el último año.
En un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo y aumento de la morosidad, los bancos comenzaron a ofrecer a sus clientes planes de refinanciación de deudas con plazos de hasta 72 meses (6 años) y tasas de interés que van del 35% al 65% anual, muy por debajo de los niveles que se manejaban en el mercado hasta hace poco.
La iniciativa busca dar respiro a miles de familias que acumularon atrasos en el pago de tarjetas de crédito, préstamos personales y cuotas de servicios. Según fuentes del sector, la morosidad general del sistema financiero saltó del 3% a más del 12% en los últimos doce meses, un nivel no visto desde la salida de la convertibilidad.
Las tasas atenuadas ofrecidas por los bancos representan una baja significativa respecto del piso del 90% que regía para refinanciaciones espontáneas. Sin embargo, los especialistas advierten que el costo final sigue siendo elevado en términos reales.
Cada entencia define sus condiciones particulares. Algunos bancos exigen un pago inicial del 20% de la deuda total como condición para ingresar al plan, mientras que otros permiten capitalizar el total del saldo adeudado.
Los interesados deben acercarse a su banco para solicitar una evaluación de su situación crediticia. La medida estará vigente hasta el 31 de julio.
